Si usted es uno de los millones de estadounidenses que tiene rosácea, es probable que usted y su médico hayan dedicado mucho tiempo a tratar de identificar qué desencadena el brote. No obstante, algunos de estos desencadenantes son difíciles de evitar, especialmente, cuando se encuentran en una habitación de su hogar, la cocina. Pero, ¡no tire el delantal todavía! Existen medidas que puede tomar para reducir sus probabilidades de tener un brote.

Información sobre los desencadenantes en la cocina

Lamentablemente, la cocina, que a menudo es el lugar más popular de un hogar, presenta muchos desafíos a las personas que tienen rosácea. Cuando intenta identificar posibles desencadenantes en la cocina, piense en el ambiente, al igual que en los alimentos y las bebidas. La Sociedad Nacional de Rosácea ofrece estos ejemplos:

  • Estar en una cocina caliente (p. ej., tener el horno encendido por mucho tiempo, cocinar sobre una hornilla caliente).
  • Comer alimentos calientes o tomar bebidas calientes.
  • Comer o beber productos con cafeína.
  • Comer alimentos picantes.
  • Beber alcohol (p. ej., vino tinto, cerveza, borbón, gin, vodka, champaña).

Además de alimentos picantes, es posible que haya otros alimentos que desencadenen el brote, como:

  • Carnes (p. ej., hígado)
  • Productos lácteos (p. ej., yogur, natilla, queso)
  • Frutas (p. ej., naranja, banana, ciruela, pasas de uva)
  • Verduras (p. ej., tomate, berenjena, aguacate, espinaca, guisantes)

Si no está seguro sobre lo que le provoca los brotes, es posible que deba llevar un diario de la rosácea. Esto implica llevar un registro diario de todos los alimentos y todas las bebidas que consume, así como de las actividades que realiza. Esta información puede ayudarlos a usted y al médico a identificar desencadenantes. El sitio web de la Sociedad Nacional de Rosácea ofrece un diario que usted puede utilizar.

Cambios en la cocina

¿Tiene una nueva receta que ha estado esperando probar? ¡No deje que la rosácea lo detenga! Vuelva a la cocina con estos consejos:

  • Mantenga el ambiente fresco al:
    • Encender el aire acondicionado o utilizar un ventilador.
    • Rociarse agua fría en la cara.
    • Salir de la cocina para escaparse del calor.
    • Permanecer hidratado con agua con hielo.
    • Elegir comidas que no deban cocinarse en el horno. Por ejemplo, las parrillas eléctricas de interior cocinan los alimentos rápidamente sin calentar el ambiente de la cocina.
  • Dejar enfriar los alimentos y las bebidas antes de consumirlas.
  • Tratar de evitar alimentos y bebidas desencadenantes.Lea detenidamente los ingredientes y elija las recetas con precaución. Recuerde que ciertas especias, como el ají picante, pueden provocar un brote.
  • Pida ayuda en la cocina.Por ejemplo, si está cocinando algo sobre una hornilla, pida a un miembro de la familia que lo ayude. Esto le da la oportunidad de tomar un descanso del calor.

Mientras más sepa acerca de sus desencadenantes, más seguro se sentirá en cuanto a volver a la cocina. ¡Padecer rosácea no implica tener que terminar sus días de cocinero creativo!