La ira es una emoción natural. Pero cuando esta no se controla o se esconde, puede afectar su salud, su profesión y sus relaciones. Si se enfrenta a problemas de ira, obtenga información sobre estrategias que podrían ayudarlo a lidiar con sus emociones de una forma más saludable.

Control de la ira

Existen muchas técnicas de relajación que pueden ayudarlo a reducir la tensión. Algunos ejemplos incluyen meditación, yoga y respiración profunda. Aprender a relajar el cuerpo puede ayudarlo a liberar la ira. Organizaciones como la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) recomiendan practicar estas técnicas diariamente.

Cuando está enojado, es común pensar que la situación es mucho peor de lo que realmente es. Por ejemplo, es posible que interprete haber perdido su vuelo como una catástrofe. No obstante esta perspectiva puede hacerlo enojar aún más. En su lugar, pregúntese qué espera lograr. Por ejemplo, ¿es su objetivo llegar a su destino de forma segura? Si es así, enfóquese en las medidas que puede tomar a fin de contribuir para que eso suceda, como averiguar si puede tomar el siguiente vuelo. Además, es útil usar la lógica para pensar detenidamente en la situación. Por ejemplo, nadie está tratando de sabotear su viaje. Todos experimentamos demoras y cancelaciones que se deben a diversos factores, como condiciones climáticas y problemas mecánicos.

Las personas que son buenas para resolver problemas pueden poner la mira en la situación y analizarla desde diferentes ángulos. Si desea dejar de lado la ira y tratar de encontrar una solución, pruebe este enfoque:

  • Averigüe cuál es el problema exactamente.
  • Piense una variedad de soluciones posibles.
  • Dedique algo de tiempo a analizar el resultado de cada solución.
  • Elija el mejor enfoque para esta situación particular.

¿Tiene un conflicto con una persona cercana a usted? De ser así, piense en las posibles consecuencias de descargarse con otras personas. Por ejemplo, usted podría realmente herir a esta persona y dañar la relación. ¿Es esto lo que realmente desea? En lugar de dejar que estalle la ira, programe un momento para tratar la situación en un lugar tranquilo donde se sienta cómodo.

Cuando esté listo para hablar sobre una situación importante, esfuércese por comunicar su mensaje sin atacar a la otra persona. Por ejemplo, una estrategia efectiva es utilizar oraciones en primera persona, como “Me enojo y me siento abandonado cuando usted no me pregunta sobre mi trabajo”. El objetivo es expresar lo que siente de una forma que sea directa pero no hiriente para la otra persona. Hacer comentarios como “Piensa que su trabajo es más importante que el mío” es decirle a la otra persona cómo esta se siente y puede hacer que adopte una actitud defensiva.

Tratar un problema importante no se trata solo de expresarse. Escuchar detenidamente también es muy importante. ¿Qué dice la otra persona? ¿Tiene un argumento válido? Si permite que la ira lo domine, no podrá encontrar un punto de confluencia. Así que esfuércese por ser claro cuando habla, pero también por ser paciente cuando la otra persona está expresando su punto de vista.

Es posible aprender nuevas formas de lidiar con la ira. La ira no debe controlar su vida ni impactar negativamente en las vidas de las personas que lo rodean. No obstante, si descubre que tiene dificultades, existen terapeutas que se especializan en el control de la ira. Los terapeutas no solo pueden ayudarlo a abordar su ira, sino también con otros problemas de salud mental con los que pueda estar lidiando.