No existe en la actualidad ningún medio efectivo para prevenir la sordera o la hipoacusia genética o congénita. Sin embargo, el examen auditivo a los recién nacidos puede ayudar a garantizar la detección de la pérdida auditiva en bebés pequeños y el tratamiento en la fase más temprana posible.

A continuación se presentan algunas medidas que puede tomar para ayudar a prevenir otros tipos de pérdida auditiva:

Reducir la cantidad de cigarrillos o dejar de fumar podría prevenir o retrasar la pérdida auditiva relacionada con la edad. El humo podría actuar como una toxina, dañar el flujo de sangre a la cóclea o cambiar la consistencia sanguínea.

El lavado de manos frecuente puede ayudar a prevenir las infecciones auditivas, que pueden provocar pérdida auditiva a largo plazo. Esto es especialmente importante en los niños.

Varias afecciones médicas pueden provocar pérdida auditiva, especialmente si no se tratan adecuadamente. Especialmente en el caso de las infecciones auditivas, que afectan con frecuencia a los niños. Lo mismo ocurre con las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades que producen fiebre alta, como la meningitis.

Es posible retrasar la pérdida auditiva por envejecimiento en las personas mayores mediante la modificación de la dieta. En un estudio reciente, se administraron suplementos de ácido fólico (800 µg) o placebo por tres años a 728 hombres y mujeres con pérdida auditiva por envejecimiento y bajos niveles de ácido fólico en la sangre. La disminución de la audición del habla fue más lenta en el grupo que recibió ácido fólico durante ese período. *

La vacunación es muy importante para los niños y las mujeres embarazadas dado el mayor riesgo de enfermedades infecciosas, p. ej., rubéola, sarampión y paperas que pueden producir pérdida auditiva. Las personas que corren riesgo de contagiarse gripe deben vacunarse cada año para prevenir infecciones respiratorias que pudieran provocar infección auditiva e hipoacusia.