No hay exámenes específicos que puedan confirmar o eliminar por completo la posibilidad de esclerodermia.

Su médico podría diagnosticar esclerodermia al tomar un cuidadoso historial de sus síntomas y realizar una examinación física minuciosa. Su médico buscará cambios clásicos en la piel asociados con esclerodermia, incluyendo depósitos de calcio debajo de la piel y cambios en los pequeños vasos sanguíneos (capilares) en la base de las uñas de sus manos. Los cambios cutáneos de la esclerodermia con frecuencia son lo suficientemente característicos para permitir que su médico diagnostique con exactitud la condición.

Si existe alguna pregunta, su médico podría recomendar otros exámenes para confirmar el diagnóstico o para evaluar la severidad con la que están implicados sus órganos internos.

Tales exámenes podrían incluir:

Exámenes Sanguíneos - Numerosos exámenes sanguíneos pueden indicar la presencia de esclerodermia. Éstos incluyen:

  • Factor reumatoide
  • Índice de sedimentación de eritrocitos
  • Anticuerpo antinuclear
  • Anticuerpo de esclerodermia
  • Anticuerpo anticentrómero

Exámenes de Imagen - Estos exámenes pueden visualizar los órganos internos para ver cómo los ha afectado la enfermedad. Las áreas específicas del cuerpo a ser examinadas con pruebas de imagen se podrían elegir con base en sus síntomas. Exámenes de imagen incluyen:

  • Rayos X - una prueba que usa radiación para tomar una imagen de estructuras internas del cuerpo
  • Tomografías Computarizadas (CT) - un tipo de rayos X que usa una computadora para tomar imágenes de estructuras internas del cuerpo
  • Imagen de Resonancia Magnética (MRI) - una prueba que usa ondas magnéticas para tomar imágenes de estructuras internas del cuerpo
  • Capilaroscopía en el pliegue de la uña - Esta prueba involucra una vista aumentada del pliegue de la uña para examinar los capilares.

Biopsia Cutánea - Se podría retirar una pequeña muestra de piel y se examina en un laboratorio para buscar características específicas que sugieran esclerodermia.