Para diagnosticar un parto prematuro, el médico revisará los síntomas. Se le realizará un examen pélvico. Es posible que también se deba realizar análisis y controles.

El examen pélvico se realiza para ver si el cuello uterino ha comenzado a dilatarse o a adelgazar. Si ha comenzado la dilatación, puede estar en labor pretérmino. La dilatación se mide en centímetros de 0 a 10. El nacimiento suele ocurrir después de que el cuello uterino ha dilatado 10 centímetros. El adelgazamiento del cuello uterino se llama borramiento. Se informa en un porcentaje. Si tiene borramiento del 50 %, el cuello uterino se ha borrado a la mitad de su grosor original. Cuando alcanza un borramiento del 100 %, el cuello uterino está completamente borrado y listo para un parto vaginal.

Algunas veces, la longitud del cuello uterino se estudia a través de una medición de ecografía.

Durante el examen pélvico, su médico podría frotar su cérvix para examinar fibronectina fetal (fFN). La fFN actúa como un pegamento para sujetar el saco amniótico al revestimiento del útero. Es normal que la fFN esté en secreciones cervicales durante las primeras 22 semanas de embarazo. Sin embargo, si hay fFN presente en el cuello uterino externo después de las semanas 22 a 34, este pegamento podría estar rompiéndose antes de lo que debería. La fFN puede ser signo de posible parto prematuro.

La presencia de fFN (resultado positivo del examen) no es un buen indicador de que esté en riesgo de parto pretérmino. Sin embargo, la ausencia de fFN (resultado negativo del examen) es un buen indicador de que no está en riesgo de un parto prematuro en este momento. Es probable que el embarazo continúe durante, al menos, otras dos semanas.

Se puede llevar a cabo una ecografía. Esta prueba usa ondas sonoras para crear una imagen de su útero, el líquido alrededor de su bebé y el bebé. Entonces, su médico puede examinar esta imagen.