El médico le preguntará acerca de su historia clínica y sus antecedentes familiares. Se le realizará un examen físico. Las pruebas pueden ayudar a determinar la ubicación y el tipo de cálculo.

Análisis de orina y urocultivo

Es posible que el médico tome una muestra de orina para ver si hay una infección o un aumento en la cantidad de sustancias químicas que causan cálculos.

La mayoría de los cálculos renales pueden verse en una radiografía. Esta prueba es útil para saber qué tipo de cálculo puede tener. Con frecuencia, se necesitan otros estudios para determinar el lugar específico del riñón donde se encuentra el cálculo.

La ecografía es una técnica de diagnóstico que combina ondas sonoras e imágenes por computadora para visualizar los órganos internos. Este procedimiento proporciona una imagen más detallada que la que se obtendría de una radiografía.

Este procedimiento utiliza rayos X para tomar imágenes muy detalladas de los órganos internos. Una tomografía computarizada puede detectar cálculos renales pequeños que las radiografías habituales no logran detectar.

Para esta prueba, se inyecta un medio de contraste dentro de una vena. El medio de contraste resalta áreas que por el contrario serían difíciles de observar en su tracto urinario mientras sale de su sistema. Esto facilita que el médico vea el cálculo renal en una radiografía. En la actualidad, este procedimiento se utiliza con menos frecuencia, debido a las excelentes imágenes que se obtienen con las tomografías computarizadas.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre ayudan a identificar factores (p. ej., niveles elevados de calcio y de ácido úrico, o la presencia de infección) que pueden causar la aparición de un cálculo renal.

Recopilación de Orina en 24 Horas

Se analiza para detectar acidez y niveles de sustancias, como calcio, ácido úrico, citrato y oxalato, que pueden formar cálculos renales. Este examen proporciona un análisis más preciso que el que su médico obtendría en una sola muestra de orina.

Análisis del Cálculo

Una vez que se retira un cálculo, se puede analizar en un laboratorio para determinar su composición química. Esto puede ayudar a que el médico tome decisiones acerca de la manera en la que puede prevenir la formación de otros cálculos.