El propósito de los exámenes de detección es el diagnóstico y tratamiento oportunos. Por lo general, los exámenes de detección se realizan a personas que no tienen síntomas actuales, pero que pueden estar en riesgo de tener ciertas enfermedades o condiciones. Los exámenes de revisión para detectar hipotiroidismo siguen siendo cuestionados porque no hay evidencia que demuestre que benefician a los pacientes.

Una evaluación física realizada por su médico puede revelar signos de hipotiroidismo. Estos signos pueden incluir piel seca, pulso lento o disminución de los reflejos. Un antecedente médico completo puede revelar síntomas de aumento de peso, fatiga y estreñimiento.

El mejor examen de detección es un análisis de sangre que mida la tirotropina (TSH). Un nivel elevado de TSH sugiere hipotiroidismo. Si el nivel es alto, su médico puede solicitar un examen de tiroxina libre (FT4).

La Fuerza de Trabajo para Servicios Preventivos de los Estados Unidos no encontró evidencia suficiente para recomendar o desalentar el uso de exámenes de detección de rutina en adultos para detectar la enfermedad tiroidea. La Asociación Americana de la Tiroides recomienda realizar exámenes de detección en adultos cada cinco años a partir de los 35 años de edad. Otras organizaciones pueden ofrecer distintas recomendaciones.

El examen de detección puede ser necesario en grupos especiales de alto riesgo, como:

  • Todos los bebés recién nacidos (requerido en muchos estados)
  • Mujeres embarazadas con o sin bocio
  • Personas con:
    • Fuerte antecedente familiar de enfermedad tiroidea
    • Antecedente personal de problemas de tiroides
    • Enfermedad autoinmunitaria, como diabetes tipo 1
    • Depresión, en especial en personas que toman litio
    • Niveles elevados de lípidos
    • Nódulo en la tiroides
    • Síndrome de Down