Su profesional en el cuidado de la salud le preguntará acerca de sus síntomas e historial clínico, y le realizará un examen físico. La gota puede ser difícil de diagnosticar debido a que los síntomas con frecuencia son similares a los de otras condiciones. Si se sospecha de gota, los exámenes podrían incluir:

Artrocentesis (Aspiración en Articulación) - Se inserta una aguja dentro de una articulación y se retira líquido con una jeringa. Por lo general, esto se realiza usando anestesia local. Entonces, se revisa el líquido bajo un microscopio para detectar cristales de ácido úrico y señales de inflamación. En casi todos los casos de gota, están presentes cristales de ácido úrico.

Exámenes de Sangre y de Orina - Estos exámenes valoran la función renal y miden la cantidad de ácido úrico en su sangre y orina. Sin embargo, los exámenes de ácido úrico con frecuencia pueden ser normales durante un ataque de gota. Otros exámenes sanguíneos revisan el conteo de glóbulos blancos y el índice de sedimentación.

Rayos X - Se pueden tomar rayos X para revisar señales de daño articular, el cual podría estar presente en casos recurrentes de gota.