Infecciones Genitales

Es posible tener una infección por clamidia y no padecer ningún síntoma. Muchas personas no saben que están infectadas y portan la infección por años, transmitiéndola a otros y lentamente lastimando sus órganos genitales y que quizás sólo se muestra como síntomas no específicos como un vago dolor en la espalda o en la pelvis, problemas intestinales, relaciones sexuales dolorosas o pérdida de la energía. Si ocurren síntomas reconocibles, generalmente aparecen dentro de un lapso de 1-3 semanas después de la exposición.

Síntomas en Hombres:

  • Secreciones purulentas (conformadas de pus) provenientes del pene
  • Ardor, comezón y sensación de dolor mientras orina
  • Testículos inflamados o sensibles

Nota: El cincuenta por ciento de las personas no tienen síntomas.

Síntomas en Mujeres:

  • Secreción vaginal incrementada o anormal
  • Fuerte olor vaginal
  • Enrojecimiento o irritación vaginal
  • Orinar con frecuencia y con dolor
  • Sangrado vaginal inusual (por ejemplo, entre periodos)
  • Dolor o sangrado durante o después de la relación sexual
  • Dolor abdominal

Nota: Hasta un 90% no tiene síntomas.

Una STD por clamidia sin tratar puede tener serios resultados:

En Hombres:

Testículos: La clamidia puede causar epididimitis, una dolorosa inflamación e hinchazón de los testículos que puede conllevar a infertilidad.

Uretra: El interior de la uretra puede inflamarse ( uretritis), lo cual causará ardor cuando la orina pasa y puede conllevar a cicatrización, la cual puede causar dificultad para expulsar la orina e incluso obstrucción del flujo de orina.

Próstata: La clamidia puede causar inflamación en la glándula prostática ( prostatitis). Los síntomas incluyen dolor dentro y alrededor de la ingle y en la pelvis, incomodidad cuando orina y quizás síntomas como los de la gripe: fiebre, escalofríos, dolor en el cuerpo, letargo.

Articulaciones y ojos: La clamidia puede causar dolor en las articulaciones, lo cual sólo es un síntoma de un conjunto de condiciones, llamadas síndrome de Reiter, el cual también incluye la uretritis, artritis y la conjuntivitis (ojo rojo).

En Mujeres:

Órganos reproductivos: La clamidia puede causar una enfermedad inflamatoria pélvica (PID), una seria infección que puede conllevar a infertilidad, incluso en mujeres que nunca han tenido síntomas. Si ocurren síntomas, por lo general son dolor pélvico y dolor durante el coito. La PID causa que se forme cicatrización del tejido en las trompas de Falopio y quizás incluso produzca un absceso en una trompa de Falopio.

La cicatrización también incrementa el riesgo de un embarazo ectópico, así como también infertilidad. Un embarazo ectópico ocurre cuando un óvulo fertilizado no puede llegar al útero (matriz) debido a la cicatrización de la trompa de Falopio. El resultado puede ser desastroso si un absceso o si el embarazo ectópico no se remueven quirúrgicamente. Puede ocurrir una ruptura y el sangrado o bien una infección en el interior del abdomen, siendo ambos casos emergencias quirúrgicas.

Apéndice e hígado: Tanto la clamidia como la gonorrea pueden causar inflamación en el interior del abdomen, no sólo alrededor de los órganos reproductivos, sino también alrededor del apéndice o del hígado. Cuando el hígado está involucrado los síntomas se parecen a los de una enfermedad de la vesícula biliar. (colecistitis): fiebre y dolor debajo de las costillas del lado derecho. Esta condición se denomina síndrome de Fitz-Hugh-Curtis. También puede haber una secreción o sangrado vaginales debido a la implicación del cuello del útero, o inflamación y dolor en las pequeñas glándulas (de Bartholin) en los genitales externos.

En Ambos Sexos:

Recto: La infección por clamidia puede diseminarse al recto o comenzar ahí debido a la penetración anal. Esto causa dolor, secreción anal y sangrado, y calambres en la parte baja del abdomen.

Garganta: El contacto sexual oral puede conllevar a una infección por clamidia en la garganta que se parece a una infección de garganta estreptocócica.

El LGV, causado por diferentes especies de clamidia tracomatis que aquellas que causan la uretritis no gonocócia (NGU), generalmente comienza con una ampolla diminuta y transitoria, un abultamiento o una úlcera en los genitales. Esta lesión generalmente pasa desapercibida. De dos a seis semanas después, los nódulos linfáticos de la región comienzan a inflamarse, llegando a proporciones alarmantes, y quizás formen abscesos que segregan pus. Otros síntomas comunes incluyen: fiebre, micción dolorosa, dolor en la espalda baja, en el abdomen o en el área de la ingle. El sitio más común es la ingle. Sin tratamiento, los nódulos linfáticos inflamados eventualmente se alivian, dejando marcas o abultamientos de tejido cicatrizante.

El tracoma (y su contraparte industrializada conjuntivitis por inclusión) comienza como un caso leve de un ojo enrojecido o como una reacción alérgica en el ojo. Lentamente la parte superior del párpado comienza a cicatrizarse y a retraerse, ocasionando que las pestañas entren en contacto con la córnea y rayándola. Se desarrolla una córnea nublada que eventualmente cubre todo y oscurece la visión. Se estima que hay 400 millones de casos de tracoma en el mundo hoy en día.

La psitacosis (infección por clamidia en los pulmones) puede ser una neumonía aguda con fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, tos productiva, sangrados nasales, sensibilidad a la luz y otros malestares generales de sepsis corporal total y letal (infección masiva) o una aflicción más indolente y prolongada similar a un fuerte resfriado o a una bronquitis. También puede involucrar a otros órganos en el pecho como al corazón o a la cubierta pulmonar (pleura).

Las mujeres embarazadas pueden transmitir la clamidia a sus bebés recién nacidos durante el alumbramiento. Esto puede ocasionar conjuntivitis (ojo rojo) o neumonía en el bebé.