El trastorno bipolar no puede ser identificado desde el punto de vista fisiológico. Esto significa que no se puede hallar mediante, por ejemplo, análisis de sangre o tomografías del cerebro. Se basa en el diagnóstico de los síntomas y la evolución de la enfermedad. Cuando están disponibles, los antecedentes familiares tienen un papel importante en el diagnóstico. Los criterios de diagnóstico para el trastorno bipolar se describen en el Diagnostic and Statistical Manual for Mental Disorders, quinta edición (DSM-5).

El diagnóstico de trastorno bipolar se suele basar en lo siguiente:

  • Valoración inicial: su médico le preguntará acerca de sus síntomas. También le preguntará sobre sus antecedentes familiares y clínicos. Su médico podría querer entrevistar a familiares y/o otras personas cercanas a usted.
  • Examen físico: su médico le realizará un examen físico. Se le pueden realizar varios análisis de laboratorio para descartar las causas de sus estados de ánimo y conducta. Esas causas podrían incluir hipertiroidismo o hipotiroidismo. Si se descarta una causa física de sus síntomas, es posible que lo deriven a un psiquiatra para una evaluación psicológica.
  • Evaluación psicológica: después de que usted consulte con su médico habitual, el psiquiatra podrá evaluar sus síntomas. El diagnóstico de trastorno bipolar se basa en:
    • La permanencia de los síntomas a través del tiempo
    • Falta de medicamentos que podrían causar los síntomas de estado de ánimo o enfermedad médica o neurológica que pueden parecer un trastorno bipolar.
    • Antecedentes familiares de trastorno bipolar

Se podría diagnosticar manía si se observa un estado de ánimo anormalmente intenso. Debe durar por lo menos una semana. También debe presentarse con tres o más de los otros síntomas de manía. Si su estado de ánimo es irritable, deben estar presentes otros cuatro síntomas.

La depresión se diagnostica si se observa un estado de ánimo deprimido o pérdida del interés en el placer. Debe presentarse todos los días o casi todos los días. Debe durar dos semanas y estar acompañado de cinco o más de los síntomas.

La evaluación diagnóstica puede incluir un examen del estado mental. Esto ayuda a determinar si han sido afectados su discurso, patrones de pensamiento o memoria. Algunas veces, esto sucede en el caso del trastorno bipolar.

También es posible que lo evalúen en busca de otras condiciones psiquiátricas. Estas incluyen trastornos de ansiedad y abuso de alcohol o drogas. También se lo evaluará en busca de otras posibles causas médicas y neurológicas para sus síntomas.